Volando entre paredes

Volando entre paredes

noviembre 16, 2017

Del lado del amor duerme mi cuerpo



Del lado del amor duerme mi cuerpo
desde niño. He cumplido
30 años. No escribo mi futuro
ni mi pasado. Sea
la medida de todo el corazón.
He cumplido también sueños y miedos.
Sea también. He pisado
un septiembre de lágrimas, amargo
como frontera atrás, como vendimia
irremediable. Y eso era el dolor.
Ahora he comprendido
que es necesario el ciervo, y es necesario el tigre.
Afirmo todo aquello que negué.
Cómo me salvaré sino queriendo.
He tenido al que fui
con 19 años en mis brazos
y lo he visto feliz. He percibido cómo
mi cuerpo transmitía
esa felicidad,
que iba de mis labios a sus labios,
de mi torso a su torso, de mi piel a la suya.
Sé que los iletrados y los tímidos
conocen la verdad. Pierdo mi tiempo
dejando este reguero
largo de sílabas, porque movido
a resplandor, resuelto
en poema, será
inapagable luz
que llegará algún día
hasta el oscuro centro de tus ojos.

 Juan Antonio González Iglesias, “Del lado del amor duerme mi cuerpo”.



Cuándo se decide... poema de Fernando Gutiérrez



Cuándo se decide
dejar de hurgar en las heridas
no lastimar más la piel

En qué momento el crujido,
lo de adentro

Cuándo la cicatriz

Uno se pregunta si son posibles
tales decisiones. Y si es así

Quién las tomará por mi

Fernando Gutiérrez, poema inédito



Sólo quien se inclina



Sólo quien se inclina profundamente oye, cómo en un susurro,
 el mensaje que dice

Kafka, “Investigaciones de un perro”



noviembre 15, 2017

Fernando Gutiérrez, poema inédito



Cuántas palabras hay que enterrar
para arrancar lo que ahoga

qué hacer con este nudo que tantea
y tantea

desde la derrota cierro mi cuerpo

el silencio es la costra que se opone
al acierto de la herida.

Fernando Gutiérrez

DERECHOS RESERVADOS


La primera trama



La primera trama.
Yo no sabia que la casa de la infancia me hiciera después y que sus
gasas cortinajes y ropajes, se apagaran acumulados a mi piel interior.
Yo no sabia que debía rasgar las vestiduras y dejar hilachas pedazos entre el vivir.
Yo no sabia que había que hacer y deshacer como a un tejido fiel a una primera trama.

Hanni Ossott, “Hasta que llegue el día y huyan las sombras”




Todo aquí



Todo aquí es repetición, todo aquí es regreso. El hogar
es la vuelta a donde la distancia todavía no contaba.

 John Berger, “Y nuestros rostros, mi vida, breves como fotos”.




Son así



Son así, ya sabes, la gente sensible. Oyen el doble, escuchan primero.
Porque, exactamente van un paso por delante de su cuerpo,
Camina su alma.

Serena santorelli

noviembre 14, 2017

A veces



A veces nos volvemos locos porque olvidamos que somos diferentes,
porque el amor no es una competencia para que cada uno supere la
fuerza del otro, sino una cooperación que necesita de esas diferencias.

Richard Bach



El camión de la lluvia



Si al menos cada noche el camión de la lluvia
recogiera los cubos de nuestra amargura,
portal a portal, gota a gota…

Si al menos cada noche el camión de la lluvia
recogiera los muebles más antiguos
de nuestra fantasía, el astillado azúcar
de los días que pasan y no endulzan
del todo…

aún me despierta
paso a paso ruidoso gota a gota
el camión de la lluvia
tantas noches

 Fernando Beltrán, del poema “El camión de la lluvia”

Me asusta



Sólo sé que me asusta la dureza
de piedra en la mirada de la gente.
El valor hiela mi corazón. Me asusta
acabar siendo piedra sobre piedra
sepultada en los ojos de esa gente.



Olga Bernad, “El mar del otro lado”



noviembre 13, 2017

con en alma, si se tiene



¿por qué no reaccionar de inmediato, con el alma, si se tiene?

Adam Zagajewski


(C) ángela raya

¿Cuándo?



El sabio -decía él- es aquel que ha superado todos los grados de intolerancia y
ha descubierto que la fraternidad tiene una mirada y la hospitalidad, una mano.

Edmond Jabès, “El libro de la hospitalidad “, fragmento de “¿Cuándo?”.

(C) Robert Langham

noviembre 12, 2017

Dame esa palabra



Dame esa palabra que haga brotar calostro de las
    piedras
mientras tanto no decir nada
seguir en penumbra
hasta que alguien me llore dentro y tenga que
    escribir
para darle consuelo

     Laura Giordani, “Una lengua impropia “



No sé



Pero tampoco importa.

Saber a estas alturas, se parece
más a ir doblando esquinas
detrás de una mujer sin rostro
que a tallar respuestas en la niebla.

Están las fronteras fuera de lugar
en este trecho del camino.
El aquí se ha mudado al quizá
y de poco sirven ya los mapas:
el lugar hacia el que voy
se borra un poco a cada paso.


Alfonso Breznes, “Ultranor”








noviembre 11, 2017

No se rechaza



No se rechaza lo que te entrega alguien porque es su naturaleza,
porque no entregar eso sería traicionarse,
porque eso nació para ti.
Negar el presente lo destruye. Porque es tuyo y solo tuyo y por ti existe.
Pon una sonrisa. No se rechaza nunca una sonrisa.
Pon una palabra. No se rechaza una palabra.
Pon amor.
Aceptar lo que se nos da es la enseñanza.

H. de N.



cobijémonos



cobijémonos unos con  otros en la palabra y el abrazo

 Belkys Arredondo Olivo

noviembre 10, 2017

Un simple vestido de fiesta



Leo para ver, para ver bien -mejor que en la vida- el deslumbrante dolor
de vivir. No leo para que me consuelen, puesto que soy inconsolable. No
leo para comprender, puesto que no hay nada que comprender. Leo para
 ver como la vida sufre en mí.

CHRISTIAN BOBIN, “Un simple vestido de fiesta”





noviembre 09, 2017

las pequeñas cosas



silenciar nuestro entorno e ir a las pequeñas cosas

M. Tello

Tiempos tangenciales



dientes afilados
y de aquellos terribles
ojos amarillos sin pupilas.
El Tyrannosaurus rex
nos olía silencioso
en las noches
y durante algunos meses
se alimentó de nuestros sueños.
Ahora,
en este tiempo hosco de noviembre
del año 2017
recupero aquel álbum
de hojas desgastadas
y recuerdo, amor mío,
que en nuestras vidas
de entonces
el miedo era solo el significado vibrante de un dibujo
que nos hizo demasiado felices
para que el futuro que esperábamos fuese de verdad una leyenda.


Luis Ángel Lobato, “Unos ojos en la travesía”



de los cuatro tipos de hombres



Los hombres no son todos del mismo tipo. Los hay de cuatro tipos: los
que no han nacido, los que viven, los que no han muerto y los que ni
han nacido, ni viven, ni han muerto. Estos son las estrellas.

Mircea Cartarescu, “Nostalgia”