Volando entre paredes

Volando entre paredes

octubre 23, 2017

Ruidos en el piso de al lado



Ruidos grandes en el piso de al lado. Los parientes de Matilde
están recogiendo sus cosas. Ella murió en julio, en la casa de
veraneo de sus nietos. Su hija me cuenta: "llamó a tu puerta dos
veces antes de venirse a la playa, pero no estabas.

Cristina Morano






Si me buscas



Si me buscas, sigo aquí. Y cuando me eches de menos, mira, porque
estoy en el mismo lugar que cuando me echaste de más.


Teresa Naranjo


El pasado



A veces de
repente no hay manera
de llegar de un
lugar a otro, como
si el pasado fuese
un lago congelado
que se quiebra. Pero
no desde
arriba; no porque
acá esté haciendo
más calor. No lo hace.
Desde abajo, más bien,
por alguna razón:
quizá algo de calor
quedó atrapado solo
durante tanto tiempo que
desarrolló estaciones.

Kay Ryan



octubre 22, 2017

Mientras tú existas



Mientras tú existas,
mientras mi mirada
te busque más allá de las colinas,
mientras nada
me llene el corazón,
si no es tu imagen, y haya
una remota posibilidad de que estés viva
en algún sitio, iluminada
por una luz cualquiera...
Mientras
yo presienta que eres y te llamas
así, con ese nombre tuyo
tan pequeño,
seguiré como ahora, amada
mía,
transido de distancia,
bajo ese amor que crece y no se muere,
bajo ese amor que sigue y nunca acaba.

Ángel González




Un perro milagroso



Un perro milagroso
come en mi corazón.

Ceremonia salvaje:
mi dolor se incorpora
al perro enamorado.

Antonio Gamoneda.

octubre 21, 2017

Perdido




“Where I have lost, I softer tread.” Emily Dickinson



Dónde he perdido algo,
camino con más cautela.
No sé si hallaré lo que busco,
pero ese lugar es como un templo:
en él existe lo posible.

Donde he perdido algo
lo perdido me llama
y algo de mí llama a lo perdido.

La cautela no es para encontrarnos:
la cautela es para no pisar
el sagrado lugar en donde habita
el oscuro animal de la esperanza.

Alfonso Brezmes






No se trata de



No se trata de hablar, no se trata de callar: se trata de abrir algo
entre la palabra y el silencio.

Roberto Juarroz





Pronombres posesivos



De todas las enfermedades,
es la egolatría
la más padecida por el hombre.

No tiene cura ni antídoto,
si acaso el compromiso de renuncia
que unos pocos seres humanos poseen.

Nos conmueven las catástrofes
pero nuestra empatía es limitada
mientras el dolor no para de reproducirse.

¿A qué estarías dispuesto a renunciar?

Nada nos pertenece,
tan sólo somos inquilinos
de los días que la vida nos otorga.

Nicolás Corraliza, “La huella de los días"



octubre 20, 2017

No puedes regresar



No puedes regresar al hogar con tu familia, al hogar de tu infancia... al hogar
donde un joven soñaba con la gloria y la fama... al hogar junto a aquellos
lugares en el campo, al hogar de las viejas costumbres y del orden de las cosas
que un día pareció eterno y que sin embargo no ha dejado de cambiar... al hogar
donde escapabas del Tiempo y la Memoria.

Thomas Wolfe



dime ahora



[...]
oh pájaro, oh vida dime ahora
qué hacer con el recuerdo.

Leopoldo María Panero, "Danza de la muerte"




No olvida



No olvida el corazón cuando se ha dado...

-Rubén Bonifaz Nuño



Conócete amando



Hay parejas que se conocen y a los dos meses están conviviendo juntos.
Todo se puede leer como una sucesión de cables de una agencia de noticias:
se conocen, se enamoran al extremo, unx se instala en la casa del otro de
un día para otro, encuentran formas propias de la convivencia y la felicidad,
cocinan platos raros, toman vino blanco, todas las noches se pelean y se
reconcilian, con el tiempo las peleas son cada vez más largas y más crudas y
las reconciliaciones son inolvidables; planean viajes a Europa, cruzar América
en coche o perderse en el sudoeste asiático; miran programas de cotilleos comiendo
comida basura, salen a buscar helados a las tres de la noche, se despiertan al
mediodía; montan reuniones, fiestas; viven al ritmo de su edad, su vida es un
catálogo de maravillas, la velocidad parece salvarlos de la alquimia lenta de la
erosión. Entienden el amor como el extremo de las pasiones. Hasta que un día
todo se acaba. Sucede rápido, con la misma falta de razones visibles con la que empezó.

 Mauro Libertella, “Un reino demasiado breve”





un día a la semana




Se necesitaría un día de reserva a la semana para arreglar los errores y
malentendidos, recuperar las llamadas perdidas, las disculpas no dadas,
el vete a la mierda no dicho a quien lo merecía.

Nathalie S. Doré





octubre 19, 2017

agujero de locura



para paliar el dolor

deliro

rota sin identidad  

remiendo

restituyo lo que falta





Los nadadores nocturnos



LOS NADADORES NOCTURNOS

Voy a nadar al gimnasio, sí, prácticamente todos los días.
Bajo el agua parece que el fracaso no existe.

Miro a los otros nadadores de las otras calles de la gran piscina.

Nos miramos vagamente; las gafas de bucear impiden
ver el color de los ojos, ver los rostros torturados.

Nadamos y nadamos como fantasmas hasta las once de la noche,
cuando cierra el gimnasio.

Es obvio que no tenemos dónde ir.

Luego nos vemos en las duchas, desnudos.

Somos cinco o seis.

El encargado nos conoce.

Somos siempre los mismos, a veces falla alguno.

No nos hablamos.

Si falla alguno, pensamos con alegría que se ha atrevido,
que al fin alguno de nosotros lo ha hecho,
que se ha levantado la tapa de los sesos,
hasta que al día siguiente reaparece.

Nos hace ilusión pensar que ya quedamos menos.

Sabemos perfectamente por qué nadamos por la noche.

Hay un bar de copas al lado del gimnasio.

Ninguno de los nadadores nocturnos
quiere llegar a casa a las once y media.

No hay gimnasio con piscina
que abra hasta las seis de la madrugada.

En el bar nos encontramos, no nos hablamos.

Conocemos nuestros rostros, el color de nuestros bañadores,
el modelo de gafas, buenas y caras gafas siempre,
Adidas de competición rojas o azules,
la fuerza en la brazada, el estilo del crol
de cada uno de nosotros, los nadadores nocturnos.

Bebemos en ese bar, regentado por chinos casi muertos,
después de haber nadado hasta el agotamiento.

Bebemos y nadamos, esa es nuestra vida,
pero jamás, nunca jamás nos dirigimos la palabra,
es un pacto, un raro pacto entre samuráis hundidos.

Si alguno de nosotros necesita algo,
solo le prestaremos
el estilete más afilado de España.

La muerte nos gusta, por eso nadamos y nadamos
hasta que el gimnasio cierra y nos echan,
con los brazos convertidos en acero, músculos
tan atormentados, tan desesperados
como los planetas sin nombre,
dando tumbos en la estúpida oscuridad del universo.

Siempre estamos esperando
que alguno no venga nunca más,
pero resistimos como hijos de perra,
todo un misterio de los nadadores nocturnos.

 Manuel Vilas



Como los pájaros



Como los pájaros, deberíamos ser como los pájaros, nacer
 y a los pocos días abandonar el nido para hacer nuestra vida.

Sol Gómez Arteaga



Desgarraduras


l

soy la noche
la noche congelada por la fría imbecilidad de la luna
soy la plata
la plata que engendra la plata sin saber por qué
soy el hombre
el hombre que aprieta el gatillo y mata la ilusión
para  vivir mejor.

Joyce Mansour



octubre 18, 2017

(la voz más escondida)



yo sé del agua
de su solo propósito de nieve
y sus labios morados

sé que me inunda
—cada vez más viscosa—
y deshace la luz
y deshace el lenguaje con esa paz de arroyo
tan triste y tan poética

sé que dice libélulas
y dice lo rendido
con su perfecto orgullo de hembra
para cubrir
para salvar la voz más escondida

yo sé del agua
y sin embargo no me atrevo.

Paloma Corrales, "quizás agosto"



octubre 17, 2017

Atesora



Atesora lo que pierdes, decía, esta muerte
hablando en perfecto y distanciado castellano.

Diana Bellessi



Los pasos que no das



Los pasos que no das
por miedo al juicio de ojos ajenos
son los que dejan huellas
más visibles en tu camino.

Rafael Argullol